El domingo a eso de las 11 de la mañana fui a una clase inter avanzada de yoga. Comenzamos con tres om seguidos de una meditación. Creo que nunca había meditado tanto tiempo en mi vida, seguí todas las indicaciones que daba el profesor haciéndome consciente de cada una de las partes de mi cuerpo y de su temperatura.
Empezamos por los pies, seguidos de las pantorrillas, muslos, caderas y mientras hacía eso, llego un momento donde pude escuchar claramente a mi voz interior, sonaba como una bestia desesperada. Por un momento casi entro en pánico, pero a través del uso de técnicas secretas de respiración pranayama que aprendí en youtube pude calmarme y llegar a una importante conclusión… Tenía hambre, mucha hambre. Insistí en mi respiración y pude darme cuenta que es así como la mente trata de tomar el control, algunas veces a través de pensamientos y otras veces se manifiesta en tu cuerpo. Una vez calmada la mente y el hambre proseguí hasta que llegamos al fin de la meditación.
Mi cuerpo estaba tan relajado que se había dormido casi por completo. Mientras todos se reincorporaban a la posición de perro dos como lo indico el profesor, yo sufría por reincorporarme y me imaginaba que así se sentiría Maickel Melamed tratando de hacer yoga. Estoy seguro que ti que me lees se te ha dormido alguna vez una pierna o algo, imagínate todo el cuerpo. Luego de un par de minutos mi cuerpo volvió a la normalidad y pude seguir con mi práctica.
El profesor coloco de fondo musical una especie de bossa nova brasileña que le dio cierto ritmo y alegría tropical al ambiente mientras hacíamos asanas (posiciones) con permanencias más extendidas y exigentes de lo normal. Llego un momento en el cual mi cuerpo realmente sentía dolor por el esfuerzo de las permanencias, fui en ese momento cuando ocurrió algo inesperado, la bossa nova ceso de sonar y un hombre empezó a hablar en portugués. Al principio era extraño, pero luego se volvió más extraño aun cuando el portugués se volvió un poco más entendible y juraría que estaba escuchando a un pastor de pare de sufrir dando un sermón “Hoje é domingo, domingo, para louvar o Senhor !!!”. Creo que era una prueba del profesor para probar nuestra concentración mental a la cual creo que todos fallamos porque luego de unos minutos todos empezamos a reír incontrolablemente, no se los demás pero mi asana de ese momento se desarmo completamente.
Logramos seguir adelante y volvió la bossa nova, créanme que la extrañaba. Al final como siempre llegamos al savasana que para quienes no saben esa posición con la que se cierra cada clase y que parece que estas como muerto. Es bastante relajante, yo aproveche ese fondo de música brasileña para darme un paseo mental por Copacabana, en Rio de Janeiro imaginándome esa hermosa playa. Por su puesto, acompañado de la chica que me gusta en un restaurante a la orilla del mar, disfrutando de una sobrasa feijoada y de una sabrosa bebida de esas que preparan allá. Es que todavía tenía hambre. Y es así como disfrute de una excelente clase de yoga inter avanzada Emoticono smile