Hoy en día es más que evidente
que algo anda muy mal en Venezuela y cuando se trata de buscar responsables
siempre es fácil señalar a otro. Esto a mi parecer es parte de la realidad del venezolano. El pueblo descontento señala al gobierno, el
gobierno y sus partidarios señalan a la oposición, la oposición señala al
gobierno y así se genera un ciclo que ofrece pocas soluciones tangibles a los
múltiples problemas que afectan a la nación.
Venezuela se encuentra en una
etapa de caos tan grande que ya no importa quién lo inicio, solo importa quién
lo va a resolver. Ciertamente el gobierno con sus aciertos y desaciertos tiene
responsabilidad en la situación que se vive en el país. No hay que ser muy
inteligente para darse cuenta que este gobierno es ineficiente en casi todas
las aéreas que le competen. Aun si fuera cierto que existe una oposición que
les hace un gran boicot y naciones extranjeras que le dan vuelta a la economía
mundial solo para derrocar al gobierno actual sigue siendo evidente su ineficaz
actuación para prevenir el deterioro de la calidad de vida del país.
Por otro lado el sector opositor
es un frente fraccionado de apariciones esporádicas a conveniencia propia que
solo nos recuerda la realidad que vivimos y culpa de esto al gobierno. No hay
mucho que decir del alcance que puede tener una oposición fraccionada y que
solo se remite a culpar a otro. Tomemos en cuenta que su oferta es una
Venezuela diferente, pero ¿en realidad están libres de responsabilidad en todo
lo que sucede?
¿Y qué hay del pueblo venezolano?
a mi parecer. Somos los mayores responsables de la situación actual. Muy
desafortunadamente somos un pueblo que en su mayoría sigue esperando que
alguien venga a resolver nuestros problemas o que estos se resuelvan por obra y
gracia de dios. No podemos esperar tener representantes muy diferentes de
nosotros mismos. Para muestra un botón. Nuestro presidente diciendo en cadena
nacional. “dios proveerá”.
Mientras en otros países se tiene
la cultura del “si yo no lo hago, tu tampoco lo haces”, los venezolanos hemos
implantado el “si tu lo haces, yo también lo hago” en lo referente al
incumplimiento de las leyes.
Y es así como hemos construido
una sociedad en la cual es común en nuestro día a día ver como la mayoría de
los ciudadanos se comen la luz de un semáforo, negocian evitar una multa con el
policía de turno; otros generan caos en los supermercados para poder obtener
productos regulados y revenderlos dentro o fuera del país así como encontrar un
beneficio económico de cualquier forma de control que el gobierno ha tratado de
establecer, irónicamente para mejorar la situación del país y por ende del
ciudadano.
Aunque exista un porcentaje de
venezolanos que cumplen las leyes. Definitivamente no nos hemos preocupado lo
suficiente por participar activamente en construir una cultura de unidad y de
toma de acciones en beneficio de todos.
Dado este comportamiento, ¿cómo
podríamos esperar tener un gobierno diferente?
Hemos permitido que la cultura de
la escasez, la corrupción y el facilismo
se apodere de nosotros, y parte de la solución pasa por que cada uno de los
venezolanos tome como estilo de vida una cultura de responsabilidad por los
problemas que nos aquejan, en un país que tiene de todo y para todos.
Erick Vivas
@erickvivas